26/8/19

El jefe bueno

De cómo llamé "cariño" a uno de mis jefes una vez, y de cómo lo morreé el día que celebramos mi despedida....

...al hombre más formal de todos. No fue malicia ni calentura. Fue de acuerdo con la historia de la empresa y mi empleo, lógico e inocente.

Después de todo, se puso de mi parte cuando decidí marcharme, era el único que tenia un poco juicio en aquel manicomio.


Era en una inmobiliaria con dos jefes: uno petardo y el otro no tanto, y además muy atractivo, casado, esperando un hijo, clásico... etc.

Pues cuando me despedí (me iba a otro trabajo, el jefe petardo me quería retener con cosas como “y qué vas a hacer ahora”? y yo no le dije que tenía otra cosa alineada, porque realmente me quería ir porque odiaba trabajar ahí).

Entonces me hicieron una comida de despedida, en un restaurante estupendo de Gavá, sorpresa, pero que les salió el tiro por la culata porque era del marido de una amiga. Me trajeron regalos, entre ellos un vibrador con luz en la punta y unas bragas comestibles.

Luego nos fuimos de chiringuitos y en un momento dado allí por la arena le pegué un morreo al jefe guapo.

End of story.

25/9/17

Un instante

Entré en la cocina cuando él estaba delante de los fogones.
Le dí un beso y le dije: "te quiero mucho".
Porque había decidido que yo quería ser así, y así fui.
Porque algunas relaciones merecen la pena aunque solo sea por un instante.

27/2/17

Tópicos y complejos

La próxima vez que vaya a Madrid voy a instruir a mis amigas para que no digan que vivo en Barcelona. Digamos que vivo en Berlín. ¿Por qué siempre que vienes de Barcelona alguien intenta hacer que te sientas bien diciendo lo mucho que les gusta o cualquier otra gilipollez que no necesito oír? Yo he elegido Barcelona por razones que a nadie le importan.

¿Por qué se tiene la necesidad de comparar las dos ciudades? 

Todo ello viene a acabar en que la gente en Madrid es mucho más abierta. Mucho más fácil hacer amigos. 

Y entonces tú sonríes y dices: "De toda la vida". Porque si siguen pensándolo y recalcándolo, ¿para qué discutirlo?

Ayer el detonante fue (qué interesante, qué novedoso) que X ha vivido Y años en Barcelona y ahora en Madrid no le preguntan "¿Qué haces aquí?". Considera la hablante que el aquí es excluyente. Marcando territorio. Fíjate que malos los catalanes. 

Yo no soy catalana de nacimiento, Y a un sueco en Barcelona sí, le suelo preguntar qué hace aquí (más que por el aquí, por el a qué te dedicas). Si el nuevo es de Asturias. ¿Está más feo que le incluya el "aquí"? ¿Significa que lo estoy haciendo de menos? 

Si eliges para vivir cualquier otra ciudad de la geografía peninsular que no sea Madrid o Barcelona, nadie pregunta ni justifica ni se interesa. 

Pero date cuenta, hablante, que X hace año y medio que vive allí y tampoco allí tiene amigos. ¿Le sirve de mucho que no le digan el infame "aquí"?



Recorda

Sigues qui ets i no et vulguis assimilar ni pertànyer. No diguis allò que creus que l'altre vol sentir perquè possiblement t'equivoquis i algú t'haurà sentit arguments contradictoris sobre el mateix tema en moments diferents de la teva vida. I et coneixeran i no tindràs credibilitat. Ni personalitat.
Callar és bo. Escoltar i observar també. 
Somriu.

8/9/16

Miedos y deseos (sueños raros)

No sé por qué titulé este borrador "miedos y deseos". Esto fue un sueño y obviamente en aquel momento -(hará unos cuatro años o más) lo interpreté de ese modo (el miedo prefiero no analizarlo ahora, el deseo lo veo un poco más clarito). Pero lo he releído esta noche y me ha sorprendido que el trozo del ascensor-vagón. La otra noche le conté a mi madre, igual, que en mi edificio habían cambiado el ascensor y se abrían unas puertas de cristal y se iba hacia un lado, subía en espiral alrededor del edificio, como si fuera un metro. Dale con el ascensor horizontal. Y en modo tren. La única cosa de la realidad que se corresponde con estos sueños es que yo a veces me equivoco cuando pienso en esperar el ascensor, por ejemplo, para bajar (para subir, no tanto). Digo, ay, es que me da pereza esperar el autobús (vamos, que prefiero bajar a pata). Y entonces no es un metro, porque al metro no se le espera tanto.
Desear tener un ascensor más rápido no es el deseo oculto, no. Me carcajeo.
Y ya puedo dejar aquí abajo el sueño de aquel día, que no publicaría, porque... pues tampoco es una historia que signifique nada para nadie. Solo que me gustó la imaginería. Soy mucho más de forma que de fondo.

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Todo empieza con que mi amiga M está aquí de visita, y vamos a comer en un restaurante de hotel, y luego quiero ponerme el mismo conjunto de hace quizás dos sábados, pero el pantalón no me cabe. Esta es la parte del miedo o casi realidad del sueño, perder lo que he ganado (o ganar lo que he perdido, según se mire). Pero qué conjuntadas y monísimas acabamos yendo M y yo.
Pues luego vivía en un hotel, en mi mismo edificio. Mi hermana subió por el ascensor normal y yo me subí en otro muy ancho que resultó ser un vagón que pasaba horizontalmente por la planta baja del hotel y el restaurante del mismo. Después de este viajecito, me subí en el ascensor normal, donde había una señora que ocupaba la mitad, vestida en la misma tela gorda y gris del tapizado del ascensor.
La habitación era más grande que mi piso actual, con camas cuadradas de cuero azul y marrón, y yo llamaba a mi hermana, que estaba escondida y casi no hacía bulto bajo las sábanas y edredón, muy en el centro de una de las grandes camas. Cuando iba al baño vi que no era un baño sino otra habitación pequeña, con camas normales. Había gente que pasaba por allí… de vez en cuando. Me preguntaba por qué debía soportar los ruidos y la luz.
Luego había otras “vacaciones” con mi hermana y algún primo y nos encontramos a F y a su hermano mientras vamos a hacerle una ecografía a mi madre, con prisa porque se nos hace tarde. Nos íbamos a un sitio lejano para mis estándares de los últimos años. Yo llevaba un teléfono de repuesto y era finito y blando, que tenías que poner la mano debajo para poder manejarlo. Y cuando tomabas una foto de algo, digamos, de una falda, aparecía tal cual, y yo pensaba que era un gasto de materia prima fenomenal. Fatal para el medio ambiente.