25/9/07

Ahora que ya no se lleva ligar por internet

Podemos soltar algunos pensamientos espontáneos-resorte al ver anuncios/fotos de los hombres de la innombrable página web:

Sí, claro, te voy a contestar precisamente a ti que no tienes la puta decencia de poner una foto. Cuando está claro que si una no pone la foto no le contacta ni Dios. Lo sé porque todos hacemos una búsqueda y a partir de ahí clicamos en la foto que nos entra por el ojo.

Budda Sitges: por ejemplo. Yo no sé si me mandó un beso porque yo le había visto la página, o porque se equivocó, pero me sorprendió, hasta me mosqueó. ¿Por qué una cosa tan guapa y atractiva, tan en forma, me contacta a mí? Sospechoso. ¿Y eso de que viva en Sitges? Mmmm, vamos soy atractiva pero como para cambiar orientaciones sexualeeesss…

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Hay otros, pobrecitos míos, que mejor que no pongan foto: aquel hombre de Perú, con una foto de carné con pinta de los 70, con la raya bien hecha, con una cara seria de amargura… que más que una cámara dirías que le apunta un fusil... qué pena.

O este otro que, se ve que si lo lavas y lo peinas, podría ser atractivo. Que se ve que lo es, de hecho. Pero claro, si se pone para la foto de esa manera, todo despeinado, sin afeitar, sin una mínima pose ni sonrisa y que le ha dado al botón sin ver lo que enfoca... Vale que estás en casa tranquilamente, vale que las fotos de estudio son engañosas, pero chico, qué te cuesta arreglarte para la foto como cuando vas a salir, por Dios. Si la misión es atraer gente…

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Y el que dice que está en forma y te preguntas si es un chiste. Porque ves una foto pequeña con dos personas, y ya dices: vale, aquí hay truco, te pone una foto con un amigo un poco guapo para que tú creas que ese es él.

(Lo he visto antes, en la primera era de ligoteo por internet. Uno me mandó una vez una foto con dos personas mas. Y vi dos fotos más de él, y cuando lo conocí, era distinto a todas. No fue el único. Hubo otros totalmente engañosos…).

Pues lo que iba comentado de la foto con dos personas, una de ellas de abdomen prominente… no, omnipresente. Y luego vas a la foto ampliada, y ves que es él con su hijo preadolescente. Te desconcierta. Recuerdas lo de que está en forma. ¿En forma de qué, de donut? ¿Y qué pinta el hijo aquí? ¿Sinceridad? ¿Hombre familiar? ¿Que no sabe recortar la foto?

O cuando te fijas en la decoración y eso te lo descarta todo: aquel treintañero con una cama de 80 detrás. O aquel caballo de cerámica en la estantería del comedor, o la cadena con crucifijo en el cuello.

Y luego los interesantes que te ponen la foto de un ojo (de la cara). Hey, que otros ponen un culo, y luego resulta que no es el suyo. Y luego te enteras también que si por ellos fuera pondrían no el culo en general, sino el ojo en particular, no sé si me entiendes… porque tienen una fijación…

Bueno pues el que puso la foto del ojo de la cara, luego entendí cuando lo vi: la boca no la iba a poner no, una de esas bocas difíciles, y con boqueras…

Y los mayorcitos poco atractivos, que te da una pena que sea ese tipo de hombre el que busca una mujer como tú y además piensa que le vas a corresponder. Te deprime. Eso y que cuando intentas suscribirte para contestar los emails te das cuenta de que la letra pequeña es más pequeña de lo que creías y la tarifa más grande.

Y la foto tampoco sirve para nada. Había presentaciones en forma de prospecto de una medicina, y otros estilos similares. Estupendo, un adonis, ciertamente, de cara y torso apolíneo, que además escribía como Dios. Era el mejor de los comunicadores por escrito. En directo: no miraba a los ojos, jamás. No tenía la más mínima habilidad social, por no hablar del color de los dientes.

Así que el único con quien quedé sin foto… imagínate ya el trauma y el drama. Lo veremos más abajo, en Homer(1).


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Pero antes decir que cuidado, que si pides foto, te tacharán de superficial. Y los maleducados o sobrados, te insultarán: “tiquismiquis i poc inteligent”, me dijo uno, todo fino, el cabrón. Y digo cabrón porque aún lo conocí un poco más. Como tuvo la deferencia de seguir escribiéndole a alguien tan poc inteligent, y yo disfrutaba un poco llamándolo Pompeu Fabra, estuve aprendiendo expresiones en catalán que nunca había oído (a dojo, fer patxoca, ondia!). Pero chico, tan fino, tan inteligente.... Y cuando tocaba conocernos en persona quería venir directamente a mi casa y él traería el vino, y yo cocinaba. Le parecía de lo más normal, y que qué diferencia hay entre eso o salir a tomar un café. Pues mucha. Obviamente, si es un psicópata asesino lo seguirá siendo aunque antes vaya a tomar café con él. Sicópatas asesinos se te pueden presentar o construir mientras estás casada con ellos 15 años. En cambio, si es un tipo normal y un pedazo de pan, pero no tenéis nada que deciros, ni hay chispa que salte ni deje de saltar, después del café le dices "encantada", y cada uno pa su casa. ¿Cómo va a ser lo mismo? Pues nada, ahora ya no era sólo poc inteligent, además era… no sé cuántas cosas más… Qué mal rollo.

Pero hay más. De cuando casi funcionaba:

Había, de la primera búsqueda, elegido a dos tíos por la cara (literalmente, porque me gustaba la cara), uno que tenía una rana gustavo encima de la rodilla, y otro calvo con gafas de pasta:
1 - El de la rana era el casado. Que sí: es el mejor de todos, si no estuviera casado y bien casado y no tuviera muy claro que está casado. Pero lo está, y aunque hemos llegado a ser amigos, y hemos hablado mucho y disfrutado mucho, no es mío, claro.
2 - El calvo con gafas, que contactamos, que vamos a quedar, que tenemos los teléfonos, es escritor de cómics y ahora está ocupado con el salón del Manga… y una noche me estoy comiendo una ensalada delante de la tele y oigo una noticia de un polémico libro por su contenido misógino. Ahí está el libro, ahí está el nombre del autor: mi calvo con gafas, al que aún no he conocido, pero que se hace medio famoso por el momento y que ahora esperemos que siga poniendo palabras a los dibujos Manga… Sí, sí, quedé con él mucho después de eso, pero ni siquiera hablamos del tema. Niano niano… disimulábamos (al menos yo disimulaba). Hablé como una cotorra. Él ya tenía novia, que había conocido precisamente por la misma website, y al despedirme, me disculpé por haber hablado por los codos.
-No, está bien, porque yo no soy muy locuaz.


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(1)HOMER - Pero hete aquí aquel de quien no has visto foto. Tartamudea y queda contigo justo en las fiestas de Gracia. Ya te debería dar mala espina que es de Madrid y se ha venido a vivir a Barcelona. Cuando lo ves, con el pantalón hasta más arriba de la cintura, y más culo que panza, intentas hacer la señal pactada con tu amigo el gay, que significa “rescátame”, pero él interpreta: “Aléjate, me quedo con aquí Homer Simpson”. Y el hombre de los pantalones altos que cantan en medio de una placeta de Gracia repleta de ocupas sigue interesado en ti, aunque aún no te haya visto bien porque TAMPOCO mira a los ojos, y no ha visto que no sólo no quieres mirar tampoco, sino que también tienes cara de sufrimiento, y que te estás intentando escaquear. Que por mucho móvil que tengamos no habrá hoy forma de pedirle a tu amigo, otra vez, que te rescate. Porque el cabrón encima está en la otra esquina de otra plaza ya, riéndose de ti. Y cuando ya le dices a la cita que estás cansada y mejor te vas a casa, te tienes que inventar otra mentira, porque encima vive de camino a tu casa, y te puede acompañar. Te las arreglas para hablar con tu amigo (que se sigue riendo de ti y lo hará durante meses) y haces teatro, “ay chica, estás aquí, pues venga que nos vemos…”, y esta vez, por supuesto, Homer sí se da cuenta de que mientes como una bellaca:
1º- por la ley de Murphy.
2º- porque simplemente no sabes actuar.
Y entonces Homer, con cara y tono de dolido te dice “anda, vete, vete”

Y tú te sientes horrible bruja donde las haya.

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